Historia del monumento

La catedral corona el enorme peñasco basáltico sobre cuyas pendientes se asienta la ciudad de Le Puy. También llamado «Mont Anis», fue ocupado desde la época galorrománica y se convirtió en lugar de culto a la Virgen en el siglo IV y sede episcopal en el siglo VII.

A finales del siglo X, la fama de la ciudad se afirma plenamente en torno a la devoción a una estatua de la Virgen: Notre-Dame du Puy. Los peregrinos procedentes de los países fronterizos con Francia se reunían aquí para seguir el camino hacia Santiago de Compostela.

En los siglos XI y XII se amplió la iglesia para recibir a los peregrinos, cada vez más numerosos. Se adosó un claustro, reservado a los canónigos seculares de la catedral, donde se reunían y constituían el consejo del obispo. 
Entre los siglos XV y XVIII se realizaron varios trabajos de restauración del claustro. De 1842 a 1853, el arquitecto Mallay realizó importantes obras de desmontaje, reconstrucción y recuperación de las decoraciones románicas, continuadas por Mimey hasta principios del siglo XX, manteniendo siempre el estilo arquitectónico original.